Físico e Ingeniero Aeroespacial en NASA • Johnson Space Center
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Un cuento de Navidad en la NASA

En el Centro Espacial de la NASA en Houston hay una arboleda dedicada al recuerdo de los astronautas fallecidos. En la época navideña, el espíritu de uno de ellos resplandece en esta arboleda de manera especial.

El Centro Espacial Johnson donde trabajo posee una extensión de unos pocos kilómetros cuadrados, tal vez siete. En un lugar tan amplio hay cabida para muchas áreas que sirven diversos propósitos. Hay zonas de edificios con oficinas y laboratorios, agrupándose los principales en torno a un campus con estanques donde residen patos y peces, hay un centro deportivo en el lado norte, contiguo al bulevar Space Center, dotado con pistas y campos de deportes diversos, ademas de un par de caminos para hacer footing entre la espesura de una zona boscosa en la que se refugian decenas de ciervos que viven dentro del complejo espacial; se pueden ver varios cohetes en el Rocket Park, junto a la entrada principal al Centro, entre los que se encuentra tumbado un poderoso cohete lunar Saturno V de 110 metros de longitud, real, y que fue retirado de servicio en su día; hay instalaciones como el mítico Control de la Misión o el Edificio 9, donde los astronautas hacen algunos de sus entrenamientos… Ciertamente, varios kilómetros cuadrados dan para mucho, pero de todos los lugares que podríamos visitar, hay uno sin duda muy especial, para mí el más especial.

En la parte sur del Centro, la que linda con la calle NASA Parkway, hay una zona en la que un estrecho camino de grava rojiza serpentea entre robles no muy altos salpicados sobre un fondo uniforme de césped verde excelentemente cuidado. Ahora, en el tibio invierno propio de Houston, los ciervos se dejan ver por allí a casi todas las horas del día, al igual que las ardillas, que corretean con libertad entre los árboles de este parque, como dueñas de un edén desprovisto de peligros. Los arboles se suceden a lo largo del camino, con algunos encontrándose retirados de él, en las zonas más internas del parque, y todos ellos lucen una placa en su base, acompañada ocasionalmente de flores, con el nombre grabado de la persona a cuyo recuerdo están dedicados. Estamos en el Astronaut Memorial Grove, una arboleda dedicada al recuerdo de protagonistas de hazañas heroicas que ya no están con nosotros. Hay rasgos que observados con detalle podrían diferenciar a los arboles de este parque, pero realmente ninguno destaca de manera particular; sin embargo, esto no es cierto en la época navideña; en esta época, cuando el crepúsculo da paso a la noche, todos los arboles de este parque se iluminan con luces blancas a excepción de uno. Uno de estos arboles, aquel en cuya placa reza el nombre Charles “Pete” Conrad (1930 – 1999), destaca entre los demás por no estar iluminado de blanco, sino de rojo.

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Arboleda en memoria de los astronautas, iluminada en la época de Navidad. NASA.

Al año siguiente de la muerte de Pete, durante la ceremonia que se celebró en el Centro Espacial para plantar el árbol a su recuerdo, Alan Bean tomó la palabra; pero antes de comenzar a hablar, perdió su mirada en el cielo durante unos segundos. Supongo que Beano (así le llamaba Pete) pensó en su vuelo lunar, cuando él y Pete volaron juntos a la Luna en el Apolo 12. A bordo del modulo lunar Intrepid habían buscado el snowman, su referencia visual, y habían alunizado en el Océano de las Tormentas, a tan solo unos metros de su objetivo. Como comandante, de carácter jocoso y desinhibido, Pete incluso había dejado maniobrar la etapa de ascenso del modulo lunar a Alan Bean; fue por detrás de la Luna “cuando Houston no pudiera verlo”. Cuando Alan Bean habla, es patente el profundo cariño y admiración que siente por su comandante y mejor amigo, Pete Conrad. Pete confió siempre en él, le guió en su adaptación dentro de la NASA, le eligió para que fuera parte de su tripulación, e influyó en él siendo el retrato al que Alan siempre podía mirar para ser no solo un mejor profesional sino una mejor persona. Ahora, ante astronautas retirados de la era Apolo, ante multitud de amigos de Pete Conrad, compañeros de trabajo y familiares, Alan Bean volvía su mirada hacia todos ellos para decirles que había pasado la noche anterior pensando sobre lo que iba a decir hoy. Se fue a la cama sin saberlo pero “me desperté en mitad de la noche y Pete estaba sentado al pie de mi cama y me dijo ‘No te preocupes Beano, yo te diré lo que vas a decir mañana´”. Alan prosiguió “Pete quiere que sepáis que aprecia profundamente que esteis hoy todos aquí”, y después de encontrar con su mirada a George Abbey, el director del Centro en aquel entonces, Alan le dirigió un mensaje que Pete le había pedido transmitir “George, Pete dice que siempre fue el astronauta de menor estatura mientras estuvo aquí, y que no quiere que su árbol sea el más pequeño. Pete quiere que su árbol sea especial, que sea el más colorido (colorful), porque su eslogan siempre fue “Si no puedes ser bueno en algo, sé original” (“If you can´t be good, be colorful“).

George Abbey prometió que el árbol de Pete sería especial, y así ha sido desde aquel día hasta hoy. Todos los años, en la época navideña, cuando el crepúsculo da paso a la noche, un árbol en elAstronaut Memorial Grove del Centro Espacial Johnson resulta destacar sobre los demás, el más colorido, para recordar el espíritu del comandante del Apolo 12 y tercer hombre en la Luna, un hombre bajito, original, y lleno de color; siempre, el comandante jocoso, Charles “Pete” Conrad.

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Arboleda en memoria de los astronautas, iluminada en la época de Navidad. NASA.

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